







La Divina Voluntad
¿Que es la Divina Voluntad?
Durante mucho tiempo se ha entendido la Voluntad de Dios únicamente como un mandato que el ser humano debe obedecer. Sin embargo, los escritos del Libro de Cielo presentan una visión mucho más profunda: la Divina Voluntad no es solo lo que Dios quiere, sino la expresión misma de su Vida, de su Amor y de su acción continua.
Jesús explica que la voluntad es la parte más noble del ser humano, donde quedan guardados todos sus pensamientos, palabras y obras. Del mismo modo, la Divina Voluntad contiene toda la Vida de Dios y todas sus obras eternas.
Vivir en la Divina Voluntad significa permitir que Dios actúe en nosotros, de modo que nuestros actos sean iluminados, fortalecidos y transformados por su Amor. No se trata únicamente de cumplir una orden, sino de entrar en comunión con la misma Vida divina para que Jesús viva y obre en nuestra alma.
En esta perspectiva, la Divina Voluntad puede entenderse como el “motor” de la Vida de Dios: en Ella están siempre en acto su Amor, su Sabiduría, su Santidad, su Poder y todos sus atributos. Cuando una persona libremente se une a este Querer Divino, sus acciones ordinarias adquieren un valor sobrenatural y participan de la obra de Dios.
Por ello, la meta del cristiano no es solo preguntar: “¿Qué quiere Dios que haga?”, sino abrir el corazón para que sea Dios mismo quien viva y actúe en él. Así, la obediencia se convierte en una relación de amor, y cada acto realizado en unión con la Divina Voluntad se transforma en una oportunidad para reflejar la Vida divina en el mundo.
En síntesis: la Divina Voluntad es mucho más que un deseo o un mandato de Dios; es la misma Vida divina en acción, que quiere reinar en el corazón humano y transformar cada pensamiento, palabra y obra para conducirnos a la plenitud de la unión con Él.